Colombia afronta una de las crisis más profundas en
materia educativa. Y no es precisamente por la escandalosa posición en que se
ubicó en las Pruebas Pisa, ni por los bajos rendimientos académicos de los
estudiantes, o por el divorcio latente entre la familia y la escuela.
La crisis tiene su origen en el arraigamiento de un
sistema educativo tradicional anacrónico a las necesidades de la “nueva”
sociedad colombiana, un sistema que privilegia la desigualdad e inequidad, que
promueve un “statu quo” basado en la economía no en el conocimiento, y que
afianza imaginarios negativos en torno
al proceso educativo, a cambio de altas tasas de deserción estudiantil.
Los maestros nos enfrentamos cada mañana a la apatía
juvenil, al ausentismo afectivo de la familia, a la pobreza económica y peor
aún, la espiritual, de nuestros estudiantes; al negativismo encarnado en los
sueños del mayor tesoro de una nación: los niños y los jóvenes; a las
dificultades propias de su edad, ahondadas por una sociedad indiferente,
competitiva y frívola.
Justamente, allí, en esa realidad particular es que
surge PRISMA. Una propuesta pedagógica que promueve la transformación de los
espacios, las metodologías, los actores
y sus roles al interior del proceso educativo. De esta forma, encuentra
sentido el “principio rector” de la propuesta:
“La escuela debe promover el trabajo colaborativo,
la resolución de conflictos entre pares, el autoaprendizaje y el uso de las
tecnologías como mediador de la información, que permita al joven construir su
propia percepción de la realidad y del mundo”[1]
Al promover el autoaprendizaje, el
estudiante asume un rol protagónico que exige nuevas actitudes y aptitudes en
pro de la construcción del conocimiento, afianzando habilidades y destrezas
como la comunicación asertiva, la lectura comprensiva, la producción escrita y
la creatividad para resolver situaciones problémicas, además del
fortalecimiento de valores propios del trabajo colaborativo que lo hacen más
apto para asumir, cada vez, tareas de
mayor complejidad.
La mediación de las TIC en dicho proceso es
imprescindible, pues coloca al estudiante en un entorno académico que
trasciende lo nacional. En un mundo globalizado, vertiginoso y en constante
cambio, el uso de las herramientas informáticas desde la ética, la honestidad,
el respeto y la innovación, marcarán una enorme diferencia social. Francesco
Tonucci afirma respecto a la escuela:
“Debe ser el
lugar donde los chicos aprendan a manejar y usar bien las nuevas tecnologías,
donde se transmita un método de trabajo e investigación científica, se fomente
el conocimiento crítico y se aprenda a cooperar y trabajar en equipo”[2]
Ahora
bien, en la búsqueda de un aprendizaje efectivo, permanente, y reflexivo, el
acto pedagógico en PRISMA, se cimenta en el Aprendizaje Significativo y el Aprendizaje
Basado en Problemas. El afianzamiento de actitudes y mensajes positivos se hace
desde la Programación Neurolingüística lo que implica un cambio en las actitudes
del maestro quién debe promover ambientes dialógicos saludables, el
autoreconocimiento de debilidades y fortalezas de ambos actores y la inclusión
del juego como parte de la praxis pedagógica. En esta nueva dinámica el viejo
imaginario de “la clase” y “el aula” se transforma a uno nuevo más alegre, más nutritivo
académicamente, más gratificante. Alvin Toffler en su libro “El shock del
futuro” citó una idea de Herbert Gerjuoy respecto al analfabetismo y que hoy
debemos tener muy presente los maestros:
“Los analfabetos del siglo XXI no serán aquellos
que no sepan leer y escribir, sino aquellos que no puedan aprender, desaprender
y reaprender”
La educación colombiana tiene hoy una enorme
oportunidad: transformar la sociedad caótica, pesimista, violenta y desesperanzada
por una nueva con sueños, con oportunidades, con sus propios caminos y
esperanzas, preparada para afrontar los retos del futuro: una comunidad
profundamente ética, decididamente propositiva, inagotablemente innovadora. PRISMA
pretende construir el puente que nos acerque a una sociedad equitativa, en paz,
y libre de las ataduras que durante tanto tiempo nos han marginado de una
Colombia mejor.
Esp. Hernán Mallama Roux
Profesor Español y Literatura.
[1] Esp. MALLAMA R. Hernán. PRISMA: Alternativas para el aprendizaje efectivo en ambientes confortables
basado en la integración de las Tecnologías de la Información y Comunicación y
enfoques pedagógicos de vanguardia. Diciembre 2013.
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